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domingo, 27 de octubre de 2013

Las miradas del Arte.



Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores los que hacen los cuadros.
Marcel Duchamp.
 
No hay arte sin espectador, ¿Cómo podría haberlo?, ¿Qué sentido tendría cualquier obra plástica si nadie estuviera para percibirla, sentirla e interpretarla?
  
Reconozco que esta exposición me ha gustado especialmente y me ha sorprendido el mimo que han tenido los organizadores en su planteamiento, una riquísima perspectiva desde el s. XVII hasta la actualidad a lo largo de cuarenta y cinco cuadros pertenecientes al patrimonio municipal, que a falta de un museo que albergue toda su colección se ha expuesto temporalmente en el Centro Cultural Gran Capitán.

La pintura es el arte idóneo donde posar la mirada y comulgar con la mirada del artista, sólo así mirada del artista y del espectador hacen que el cuadro alcance el ideal para el que fue concebido, lograr una plenitud estética que se transmite, una emoción que nos trasciende y que afloren sentimientos que estaban latentes. Se explica así que al contemplar “El contador de cuentos” de Mariano Bertuchi nos traslademos de inmediato a la otra orilla del Mediterráneo y nos sintamos una más de esas personas que escuchan embelesadas a un hombre que llena de ilusión una vieja plaza rodeada de casitas y montañas de leyenda. O que ante “Retrato femenino” de José de la Cruz Suárez no podamos más que contemplar y admirar la belleza y la tristeza de su mirada, la carga de deseos, promesas, vacío y resignación que hay en esos ojos, disimulada en parte por la flor en el pelo y la gracia del vestido y el mantón de Manila. “Caballero anudándose la corbata” y “Descanso del músico” de Mariano Fortuny alejados del costumbrismo del s. XIX nos muestran escenas inusuales, un hombre ante un espejo que en un acto de coquetería masculina se ajusta el nudo de la corbata o la de un jovencísimo violinista que abandona su actividad para reposar unos momentos, hay que destacar el detallismo y preciosismo que Fortuny alcanza en estos óleos. Hacemos un viaje en el tiempo artístico desde la religiosidad del s. XVII hasta las nuevas composiciones y ritmos narrativos del s. XXI.

Hay un momento en que los ojos se abren al arte, es un proceso que al principio cuesta mucho, como el aprendizaje de cualquier disciplina pero tras el esfuerzo llega el entendimiento. Mirar es un acto físico pero también lo es moral, el espectador ha de mirar abiertamente la obra de arte, mirarla tal y como es, ponerse delante del cuadro y que fluyan las emociones, y en un acto de libertad de expresión decir si gusta o no lo que se está viendo. Es importante tener información sobre los cuadros porque al tenerla enriqueces la mirada y consigues ver otro cuadro distinto y mejor. Cada cuadro tiene una historia y cuando ésta se sabe, se mira mejor. Si el arte se mira de una forma pasiva sólo es un entretenimiento. El arte de verdad, con mayúsculas es el que te enseña a mirar y entender la vida.

















Fotos de Flavio Sevilla