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lunes, 14 de abril de 2014

Virgilio Vieitez.

“En el ámbito en que viví, me dediqué a recoger imágenes de cuanto me rodeaba. Por lo tanto, mi trabajo es un trabajo auténtico, muy seleccionado y de imágenes puras, sin trucos.”
Virgilio Vieitez.



Virgilio Vieitez era una persona seria, introvertida, taciturna, llevaba la dureza del clima de su Galicia natal en el rostro, y la profundidad de los años vividos en su mirada. Trabajó de mecánico y en la construcción antes de dedicarse a la fotografía donde, como tantos otros, hizo fotos para el carné de identidad, retrató bodas, comuniones, y allá dónde se requería su presencia, se desplazaba para dejar constancia gráfica de grupos de compañeros en el trabajo, celebraciones familiares, velatorios que servían muchas veces para resolver cuestiones de herencias. Sin querer, sin pretenderlo, su intuición y sensibilidad lo convirtieron en un artista y no sólo en un buen profesional. Retrató toda una época de aquella España rural, de niños vestidos de domingo, muchachas con faldas de vuelo y medalla sobre la blusa. Fue un fedatario de un tiempo y un espacio, de gentes y costumbres de su tierra, con una mirada apasionada, lúcida y vibrante. En su fotografía el ser humano es el eje central, la sencillez de la persona, sin adornos, tal y como era. Su personalidad la traspasó a su obra, cada foto es un alarde de honda austeridad, de rostros profundamente expresivos, captó la tristeza de un niño,  el orgullo de una madre, la soledad de un chiquillo o la alegría de unas mujeres tras una dura jornada de siega. Excelente retratista, hizo de la naturaleza el mejor decorado, transitamos por caminos de tierra, a veces embarrados, esos mismos por los que Virgilio tantas veces pasó, vemos en la lejanía árboles desnudos de hojas, esperando pacientes el final del invierno, mientras en primer plano siempre con una pose muy digna vemos al amigo, al vecino. En aquel tiempo de necesidad, supo documentar la falta de los más elementales servicios de aquella forma de vida campesina con el regreso de los emigrantes que hicieron las Américas, trayendo los lujosos “haigas” en contraposición con el único lujo de poseer una cabra, un juguete para el niño o una moto dónde se monta toda la familia. Viendo las fotos de Virgilio Vieitez te invade un sentimiento de nostalgia, de tiempo perdido, de humildad, de relaciones humanas puras, generosas. Un tiempo lejano que forma parte de la memoria colectiva.


Fotos de Virgilio Vieitez