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domingo, 12 de julio de 2015

Mares lejanos.


Cada noche al ir a acostar a mi hijo sacaba del viejo baúl de encina el mosquetón y la careta de pirata, consciente de que si no lo hacía me esperaba un rato de lamentos y riñas cariñosas. Con tan atrevido atuendo le conté entusiasmado que me había enrolado en un barco bucanero sediento de aventura, y dispuesto a encontrar todos los tesoros que el viejo y malvado Morgan escondiera hace años en la Isla del caimán amarillo.
-¿Papá, papá, y le hiciste un seguro al barco?
-¡Claro! ¿Tú sabes los riesgos que corre un barco de ese tipo? El viento huracanado puede romper las velas, la punta de un iceberg destrozar la proa, los cañones de barcos enemigos abrir fuego y provocar un incendio. La prevención en alta mar es fundamental.

La fusión entre el relato y la ilusión de mi pequeño, me provocaron una nueva mirada hacia el mundo asegurador al que llevo unido tantos años, saber la enorme importancia de resguardar bienes y garantizar la alegría y la sonrisa de quienes un día también zarparán rumbo a mares lejanos.


Finalista en la IX convocatoria del Concurso de Microrrelatos de la Red Cumes. Fundación MAPFRE.